Nuevas soledades, o dos poemas sobre un corazón en llamas.

Para Ana Maria Munar

Camino ancho entre la imagen y el amor

Tus virtudes y tus palabras
son esto en mí
la calma que olvida su tormenta
para secar la forma del amor

Yo soy hijo de las lluvias de Mayo
que hallaron en tus ojos el cuenco
de su claridad
Solo deseo que me llores
en la alegría de este presente

Un amor trueno que parte en dos
trozos ardientes y enmarañados
en humedad y vida
como caricia de nimbos tormenta

Tu eres esto en mí
luz estridente que disuelve la soledad
y el silencio de la noche

Es después de ti
en donde habita la esperanza
tu conmueves su aparición matinal
abres su fuga
ardiente
esclarecida

Recuento de la aventura peninsular

Lo hicimos porque estabas aburrida
porque el deseo ladraba en tu balcón
y la luna llena traiciona los reflejos

Se hizo porque la noche
transforma nuestro mundo
en un amasijo de brotes
de sentimientos borrachos

Se hizo para dormir abrazados
al eco de los latidos que reposan
recordando el roce de los ombligos

Se hizo ante la mirada del vacío arcano
que junta las fieras extrañas
en este frágil sueño que anida
entre el deseo y la muerte

Se hace porque afuera
todos los silencios son tristes y absurdos
y nosotros canto
blasfemia tridimensional
cristales rotos

Se hace porque los domingos
son un latifundio en llamas
donde la lluvia siembra nicotina
y el hambre ociosa se burla
en forma de cuentas bancarias vacías

Se haría por las certezas
por las dudas y por si algún día
Sirena metafísica
desciendes de la distancia
que tienen nombre de frustración frontera

Por si algún día te permites
acomodar la alegría en tu mirada
hacia este valle olvidado
con tu fulgor característico
de cometa en explosión

Trazodona, un poema desgarrador sobre la medicación.

Trazodona

Ser en la miseria propia

es asumir un papel de victima

sin advertir la apropiación de las palabras

los lamentos son cadenas pesadas

la angustia es constante

y expansiva

El primer puñetazo hipnótico

es siempre el más fuerte

un día son las pastillas

al siguiente instante es el pavor

de un pensamiento que se cruza

ante la idea de la no existencia

Dar saltos entre adicciones químicas

desdibuja los limites entre la enfermedad y la cura