Diálogo con la canción no aprendida

Y entonces queda esta certeza de lo que no pertenece

la canción de las notas que se elevan por encima

de la coronilla tullida

las notas entorpecidas por la garganta triste

el aullido rosa del descubrimiento afilado

cuerdas interiores que se tensan

que rebotan y brincan lejos de su

hipotético pacto con la belleza

Y entonces queda el canto real

de las voces secretas que susurran

las ansías de gloria

y los coros aturdidores frente

a las fantasías del tocador

La letra ¿dónde queda?

el deletreo del lenguaje

impregnando las porciones

misterios diminutos

recuerdos que tiemblan en el archivo

quizás valdría la pena entonces

recordar cómo se entona

esta leve y recurrente frustración vitalicia

el repertorio de avances del imaginario

Entono para ti

estas notas azules

en depresión menor

ya son un éxito dimensional

El fin del mundo ha durado demasiado y ya no tengo ganas de desesperarme

Huellas de hombres de Humo                                                               

Todo empieza por el final
como una maldición
los escombros del pasado
son a su vez hueso para cimiento
   la dureza de lo que muere
solo es un pretexto para la fuga
No hay huella que no borre el viento
No hay viento sin sol
No hay fuego sin fuego
                 y el reinicio del ciclo
solo es un átomo rebelde
o quizás un dios distante
al que Todo ya le da igual

 

Los siervos de la desesperación

La cuna del profeta aprende a recibir
toda la suerte de lo que se ve y no se entiende
la patada del insomnio

El sueño del profeta huye de los abismos
porque su trabajo es traducir el vacío
mientras él mismo hace de puente
con sus espaldas

El despertar del profeta 
                                    Es el cansancio de su tiempo
su visión es la niebla por la sangre
Y aun así desfallece empañado
entre la revelación y la locura